Los únicos restos fósiles de
guepardo se encuentran en Asia, signo quizá de que el animal emigró a África,
probablemente por su asociación con el hombre, aunque ahora es aquí más frecuente.
En estado salvaje, el guepardo caza con un compañero o como miembro de un grupo,
alimentándose principalmente de pequeños antílopes o de las crías de las especies
mayores, aunque también se le ha visto cazando mamíferos bastante pequeños. Cuando
ha matado a su presa, prefiere comerse primero el corazón y los riñones, bebiéndose
además su sangre. Después sigue con la cabeza y, por último, pasa a la carne muscular.
No es frecuente que vuelva a su presa muerta después de la primera comida. Esta
diferencia en los hábitos alimentarios se refleja en sus dientes, que no son tan grandes
ni tan agudos como los de leopardo.
Parece ser que no existe una época regular para el apareamiento, y en cualquier
estación del año pueden nacer de dos a cuatro crías. En el momento del parto, la capa
de la cría es de color gris azulado en el dorso y castaño con manchas oscuras en el
resto del cuerpo. Los cachorros nacen ciegos y sus ojos se abren al cabo de dos
semanas. Los jóvenes, al contrario que los adultos, son buenos trepadores y este
factor, combinado con otros de especialización , parece indicar un desarrollo más
avanzado que otras especies de su misma familia.
La raza africana, Acinonyx jubatus jubatus, existe todavía en abundancia, aunque no
está tan extendida como antes, pero la asiática, Acinonyx jubatus venaticus, se
encuentra en la actualidad en la lista de los animales en declive y amenazados de
extinción.
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